
En el “año y pico” que llevo escribiendo la Mochila Digital pocos artículos han generado más comentarios que el que hice sobre Facebook. Hace 18 meses cuando escribí acerca de esta red social era aún un fenómeno reciente, pero en rápida expansión en nuestro país. Hoy en día, “el féisbuc” o “el carelibro” se convirtió en un punto de partida obligatorio para todo colombiano que tenga acceso a Internet, al punto tal que miramos con una mezcla de desdén y asombro a todo aquel que afirme no saber o no tener una cuenta en él y hay personas que “deliberadamente” deciden no usarlo como una muestra de “rebeldía” ante la avasalladora transformación que ha hecho este chismógrafo virtual de la vida diaria del internauta local. Personalmente encuentro esta expresión de rebeldía un tanto ingenua. No es como si alguien nos obligase a “tener un Facebook”, es simplemente un entretenimiento al que voluntariamente nos sometemos para enterarnos de forma más expedita de información innecesaria sobre las personas que nos rodean.
Como con cualquier lugar público, real o virtual, Facebook además ya empezó a mostrar signos de deterioro y desajuste debido al paso de millones de usuarios, entre ellos nosotros los colombianos. Se hace necesario entonces empezar a practicar ciertas normas y consejos para mantenerlo limpiecito y arregladito para todos. Por eso aquí continúo mi serie de consejos sobre urbanidad electrónica, esta vez, “Cómo comportarnos en nuestro querido libro de caras”.
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Advertencia: Considero mi deber informarles que la mochila digital es escrita por una persona que desde niño prefería tipear comandos de DOS en un PC 80386 (IBM compatible) antes que montar bicicleta o patines. Que sabía formatear un disco duro de 10 megabytes antes de aprender matemáticas, geometría e historia en el colegio. Que a mediados de los años ochenta entregaba los trabajos de cuarto de primaria recién salidos de una impresora de matriz de punto y hechos en WordStar 3.0. Que soñaba con una unidad de disco de 1.44 megabytes antes que un Nintendo o atari como regalo de navidad, en fin un completo fanático de la plataforma PC, por lo que los seguidores de Apple pueden sentirse algo ofendidos por este post.
Y por fin llegó el famosísimo iPhone 3G a nuestra patria, estimados lectores. De manera legal, quiero decir porque el mítico teléfono de Apple ya estaba en la tierra de los fríjoles, el ajiaco y el sombrero “vueltiao” casi desde antes que su primera versión saliera en los Estados Unidos. Y como toda celebridad internacional (viva o inerte) que pisa nuestro país, el iPhone llegó acompañado de todo un show mediático: Personas acampando horas antes de que las tiendas abrieran, reportajes en noticieros, boletines especiales en periódicos y la comidilla de todos aquellos deseosos de estrenar este costoso juguete. A toda hora y en todo lugar a donde llego es el único tema de conversación; que cómo es de bonito el teléfono, que cómo es de “espectacular” la tecnología, que el precio es muy alto porque uno lo puede comprar en Internet más barato… En fin, debo confesar que ya me siento algo mareado de tanto oír nombrar el “aifón” por todas partes, y ya empieza a irritarme un poco que algunos amigos, especialmente aquellos que no son tan adictos a la tecnología me pregunten cada vez que me ven “que si me voy a comprar uno”. La respuesta es No, no quiero gastar un millón de pesos (según el plan) por un aparato que es el equivalente a esos jeans de marca que venden carísimos en tiendas de moda y que son hechos por el mismo operario en Taiwán que fabrica los “otros” jeans que se venden a una fracción del precio en almacenes de rebajas y en San Andresito.
Así que para aquellos que ya tienen uno, o quieren comprarlo, pero tienen dudas, aquí les van mis 8 razones por las cuales no se debe comprar un iPhone: Ver nota completa »
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Bueno… aquí nuevamente pidiendo disculpas por la reciente falta de artículos. Infortunadamente para mi pequeño grupo de lectores y afortunadamente para mí (¿o desafortunadamente?), el monto de trabajo ha ido en constante aumento. Durante los breves lapsos entre HTML, ActionScript cafeína, Photoshop, nicotina, Illustrator, más cafeína, PHP, más nicotina y demás, hice mantenimiento a los comentarios del blog, encontrando varios de ellos muy entretenidos. Algunos de los lectores por ejemplo, se sintieron de alguna manera ofendidos por mi artículo sobre las normas de urbanidad en el MSN o en el teléfono celular (la mayoría de ellos con argumentos completamente válidos, aclaro). Otros me han hecho consultas sobre como comprar tecnología gracias a mi artículo sobre Unilago; incluso hasta me han preguntado como comprar tenis en San Andresito, lo que me ha mostrado la enorme variedad de personalidades y personajes que se encuentran en los recovecos de la Internet. Web 2.0 es un concepto algo ambiguo de abarcar en la parte tecnológica, pero tiene una enorme repercusión en la forma como interactuamos con la información digital. Ante la gran disponibilidad de herramientas que nos permiten plasmar nuestra personalidad en la red, poco a poco creamos un alter-ego, un avatar que nos define en este microcosmos y que generalmente se convierte en una extensión más abierta y extrovertida de cómo somos en la vida “real”, y al igual que en ella, es posible clasificar y agrupar nuestras personalidades bajo diversos estereotipos en los cuales todos incurrimos de una u otra manera. Es por eso que he compilado esta pequeña lista de las especies que pueblan la fauna de usuarios de la Internet en Colombia. Al leerla recuerden aquel cliché que dice que “todos tenemos algo de…”, por eso no se sorprendan si se ven reflejados en alguna de estas categorías. Ver nota completa »
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