Enero 10, 2008 Hasta acá nos trajo el río
Ya son varios los juegos que están archivados por cuenta de no poder superar algún obstáculo o pasar un nivel.
No hay nada que produzca más rabia que sentirse el rey del mundo al dominar algún juego y llegar a algún lugar dónde no se sepa qué hacer. Tal situación se presento en mí devenir como videojugador cuando disfrutaba del gran Prince of Persia “El alma del guerrero” para Xbox. Todo iba bien, los combos dominados al 100 %, saltos y manejo de controles totalmente listos, comprensión de la historia y todo lo demás.
A pesar de todo esto llegó el día, aquél que no esperaba, pues se vislumbraba el final de este juego en pocos días, pero finalmente llegó y pasó lo que tenía que pasar. Llegué a una alta torre dónde no veo el camino a seguir. Lo he intentado todo: devolverme, subir a todas partes, volver a comenzarlo y nada, no he podido superar el nivel y debido a ello, como la emoción terminó, el fantástico juego quedó archivado en mi biblioteca.
Esta situación plantea varias reflexiones importantes para todo videojugador. Lo primero que pensé, como parte de mi locura, fue que el juego estaba mal diseñado. Lo que evidentemente es una completa estupidez. Sin duda la rabia, enceguece la razón y no permite pensar claramente. Posterior a ello pensé, ya con más cabeza fría, que tal vez sería un error mío. Es decir, falta de disciplina o concentración, orgullo, disminución de inteligencia o habilidad, lo que puede ser uno de los factores por los cuales no he podido pasar este complejo nivel. No lo sé. Podría ser.
Acá lo verdaderamente importante entonces es saber qué hacer al llegar a este punto muerto en el cual los ánimos están bajos y realmente la desesperación por no entender la situación nos hace apagar nuestra consola de videojuegos. He llegado a pensar que los que logran superar estos pequeños problemas son los verdaderos buenos jugadores.
Intuyo que lo primero que hay que hacer es no archivar el juego, mantenerlo en la mesa de noche, el estará allí mirándonos, desafiándonos, en un reto que producirá en nosotros una satisfacción inmensa si logramos superar ese nivel insuperable. Al parecer la superación del reto implicará un cambio de actitud por parte de la disciplina dedicada al juego y tener en fe en las capacidades de cada uno. (esto parece uno de esos libros de superación)
En segunda instancia me parece que una segunda mirada puede ayudar mucho. Convoque un concilio, llame a un amigo, utilice un familiar, explíquele la situación y permita que le den consejos así sean totalmente descontextualizados. A mi esto me ha funcionado. Como tercera medida puede ubicar la página oficial de la empresa productora del juego. La gran mayoría de veces en las páginas oficiales, los creadores han dispuesto de foros donde miles de videojugadores tienen las mismas inquietudes que usted.
Hay que llenarse de paciencia y disponer de un buen tiempo para ubicar exactamente la respuesta a la inquietud que no deja seguir. En estos foros, aunque parezca engorroso, regístrese y no le de miedo preguntar, algún buen samaritano del ciberespacio puede tener una respuesta. Colabore. Si usted, luego de varios meses de intento, superó algún nivel, pues fácil: Visite algún blog o foro e indiquemos a los poco talentosos el camino a seguir.
En fin, son pequeños tips para superar aquellos niveles insuperables, lo importante es que llegó la hora de desempolvar aquellos excelentes juegos que están archivados. Llegó la hora de volver a jugar.
Noviembre 12, 2007 El dilema ético de los trucos

Cuando no hay solución alguna para superar un nivel o derrotar un enemigo llegan los trucos para salvarnos. Lo malo es que no me siento bien al utilizarlos.
Quedó grabado en mí ser ese día. Todo ocurrió hace aproximadamente tres años, en unas vacaciones de mitad de año. Me encontraba junto con mi amigo Hernán en su casa a las 2 :00 am. de la mañana disputando una épica batalla en Empire Earth y llevábamos alrededor de cinco horas atacándonos mutuamente con barcos, submarinos atómicos, ejércitos, tanques y helicópteros, pero pese a la fiereza de la batalla, ninguno daba el brazo a torcer.
Entrada la media noche un silencio se apoderó del lugar y en franca pero silenciosa coincidencia decidimos, sin ponernos de acuerdo, realizar un cese de hostilidades, pero no para considerar siquiera la posibilidad de paz., no.
Sabíamos que había llegado el momento de cambiar de estrategia y que debíamos prepararnos para la batalla final, el gran Armagedon, evento que requería toda la inteligencia, recursos y sagacidad que algún humano inmerso en la guerra pudiera tener.
Con el objetivo claro, se empezaron a construir aeropuertos, bases de ejercito, puertos, tanto submarinos como de buques, y los ciudadanos empezaron a trabajar incansablemente para proveer los recursos suficientes para una batalla de tal magnitud.
Miles de hombrecillos cortaban madera sin parar, mujeres y niños iban y venían de las minas de oro y hierro en una sociedad que tenia como único objetivo acabar a su enemigo para ser el rey del mundo. Luego de algún tiempo ocurrió lo que nunca debió pasar. Mi pequeña isla poco a poco se quedaba sin hierro en un ítem que definiría la cruel guerra, ya que debido a mi experiencia militar, sabía que mi enemigo estaba creando miles, tal vez cientos, de bombarderos atómicos que en cuestión de minutos arrasarían sin clemencia mi pequeño terruño, que por tantas horas había construido con el sudor de mi frente.
La única solución viable para semejante hecatombe era la construcción de miles de baterías antiaéreas y el despegue de millones de cazabombarderos que detendrían el avance de la fuerza aérea enemiga pero tenía un pequeñito problema: el hierro no alcanzaba.En medio de mi desesperación el diablo habló a mi oído con su sutil y atractiva voz me dijo: “General Gran Camilo: No hay nada que hacer. Usted perderá si no pulsa el truco de recursos. Solo debes poner ALL YOUR BASE ARE BELONG TO US y listo tendrás lo que has soñado.”En ese instante observé el mapa de mi enemigo.
Dos aeropuertos, buques antiaéreos y un centenar de bombarderos atómicos en breve surcarían los aires y destrozarían mi base. No pensé bien y pulsé el truco en lo que yo pensaba era mi salvación.
Al instante tenia todos los recursos del mundo, pero así mismo, un vació en la mitad del estomago debido a que había traicionado los principios fundamentales de cualquier juego.
Era un corrupto. Un ser despreciable que busca el camino más fácil para saciar las ansias de victoria a cualquier costo.La batalla finalmente acabó con derrota moral y física para mi, debido a un ataque justo, legal y lleno de bombarderos atómicos que me atacaron en puntos neurálgicos. El bien había vencido.
Este doloroso evento de mi vida marcó mi camino hacia el futuro. Desde entonces, aunque lo he necesitado, nunca más volví a visitar aquellas páginas en Internet que han hecho de los juegos un conjunto de códigos para ver el final, llegando así más fácil a todo. Y por este dilema sigo pensando que los trucos trucos …¿son validos?, ¿cuándo?, ¿dónde? , ¿Por qué razones? Solo sé que nada se.
Clasificación de los trucos Al menos tengo claro que hay dos tipos de trucos en todos los juegos. Están los que yo he denominado de expertos y los inspirados por el diablo. Los de expertos son aquellos trucos que te hacen más poderoso en un juego sin necesidad de incumplir las normas básicas de buenas costumbres y moralidad pública. Las características de estos trucos son que te permiten ver algo que nunca podrás ver como por ejemplo las famosas fatalities de Mortal Kombat o el carro de fuego de Crash Tag Team Racing.
Ventajas que se realizan gracias aun comando que por lo general se produce gracias a tu destreza con el control.Por otro lado están los inspirados por el mismísimo mal. Son aquellos trucos que pueden ayudarte con tu pereza mental a pasar mundos sin el más mínimo esfuerzo, como ocurre en la primera versión para PC de Prince of Persia, o la archiconocida flautita de Mario 3, que en mi concepto personal, se tiró uno de los mejores juegos en la historia.
Estos trucos te permiten llegar de manera fácil a donde anhelas pero a un costo muy grande: No tendrás la satisfacción de obtener la victoria por tus propios medios como valor esencial de todo videojugador.
Luego de mi reflexión en torno al tema pude darme cuenta que no hay mayor satisfacción que pasar un juego sin recurso alguno externo. Recordé la primera vez que pasé Mario Bros 1 para Nes, donde por meses tuve que pensar cual era el verdadero camino del laberinto del último nivel, en una jornada donde tuve que realizar mapas o anotar caminos para no equivocarme. Al pasarlo se puede decir que toqué el cielo con las manos.








